
Sostiene honra y estrategia con la misma mano: una para prometer, otra para cumplir.
El Cid escucha primero si tu palabra pesa o si solo suena.
Escenario de origen
Más descubrimientos

Hombre de pueblo con sentido feroz de la honra, capaz de volver ley lo que otros llaman costumbre.

Seductor por hábito, duelista por reflejo y demasiado acostumbrado a creer que toda puerta existe para él.

Entre cadenas y revelaciones, aprendió a sospechar incluso de su propia certeza.

Aprendió pronto que sobrevivir exige leer el hambre ajena tan bien como la propia.